26 ene. 2009

La grandeza de lo minúsculo




Desde que mi memoria alcanza a recordar siempre he tenido debilidad por todo aquello que no fuera más grande que la palma de mi mano. Es algo innato e inexplicable. Cualquier cosa por fea que fuera, si era diminuta, tenia su encanto para mi. Con el pasar de los años eso se fue reforzando. Cuando descubrí el mundo de las miniaturas, esas casas de muñecas fascinantes, repletas de obras de arte de todo tipo y a una escala tan pequeña, supe que estaba perdida. Me gustan las miniaturas de todo tipo, siempre que estén hechas con el alma. Admiro y envidio a partes iguales a muchisimos artesanos, algunos de ellos auténticos genios sin duda alguna. A mi me gustaría tener mas tiempo para poder dedicarlo a crear cosas pequeñas, pero desgraciadamente a falta de una generosa herencia eso no puede ser. Así que de vez en cuando, cuando el tiempo nos deja, vamos, y digo vamos, por que mi marido también esta en el ajo, haciendo cosillas, que en cuanto pueda pondré aquí en este escaparate maravilloso.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Muchas Gracias por dejar tu comentario :)